En general se aplica lo siguiente: cuanto más lisa, limpia y estable sea la pared, mejor será el resultado.
No son adecuadas, entre otras, las siguientes superficies:
Paredes con textura o relieve: como estuco decorativo, revestimientos ornamentales, yeso grueso, papel pintado de fibra de vidrio o papel con relieve. El papel se adhiere mal y la textura sigue siendo visible.
Paredes húmedas: por ejemplo en baños o sótanos. La humedad hace que el papel se despegue.
Superficies muy absorbentes: como yeso sin tratar, cal o hormigón. Estas siempre deben imprimarse previamente, de lo contrario el adhesivo se absorbe demasiado rápido.
Paredes dañadas o que desprenden polvo: restos de pintura suelta, polvo o superficies que sueltan tiza impiden que el papel quede bien fijado.
Madera o tableros de madera sin imprimación: pueden dilatarse o absorber el adhesivo.
Plástico y vidrio: con la excepción de nuestro papel peel & stick. Debido a que la superficie es demasiado lisa y no absorbente, el papel no puede adherirse correctamente.
Paredes con pintura látex o pintura de silicona: suelen ser demasiado lisas o repelentes al agua, por lo que el adhesivo no se fija.
Capas antiguas de papel pintado: siempre deben retirarse primero para lograr un resultado limpio y duradero.
El mejor resultado se obtiene sobre paredes lisas, limpias, secas y previamente imprimadas.